Su sonrisa (y mi lucha interna por no arruinarla)

Sonó un mensaje en el teléfono y leí:

– ¡Hola! ¿Cuándo nos vamos a juntar?

– ¿Cómo andas?, no sé, cuando vos quieras.

– Bueno, juntémonos mañana por ahí.

– Dale ¿Adónde nos vemos?

– A la tarde en el ACA ¿Te parece?

– Dale, te espero.

La conocí laburando, yo era administrativo y ella trabajaba en el restaurante y me gustó desde un principio. Nunca se lo dije directamente, me ganaba la timidez, pero le escribí una canción (si, en esa época tocaba en una banda) y obviamente se dio cuenta, que se yo. Me cautivaba su sonrisa, cada vez que entraba a la oficina me sonreía y yo era feliz, con solo eso, verla sonreír, por eso le decía “niña de la sonrisa”, se sonrojaba cada vez que se lo decía. Pero me ganaba mi timidez. Yo no soy como Pericles, en mi vida soy muy reservado y la gente que me conoce mucho lo sabe, me cuesta mucho decir lo que pienso, por eso lo escribo, por eso existe Pericles, me deja decir las cosas que por ahí me cuesta expresar. Entonces una voz comenzó a picarme en la cabeza… y debí de responderle… era él, era Pericles.

– ¿A qué hora te dijo que venía?

– A las 6 Pericles, ya va a llegar.

– No vaya a ser que te deje colgado.

– No, no me va a plantar, vive en Lujan, es obvio que se va a tardar.

– ¿Y cómo lo sabes?

– Solo lo sé, no jodas, ya va a llegar.

Me prendí un pucho y escuché que gritaban mi nombre de lejos, miré para la otra calle y se me apareció por el otro lado, como siempre me encandiló su sonrisa.

– Te estaba llamando ¿no escuchaste?

– Sí, pero estaba colgado, no sabía por dónde venias.

– A bueno, jajaja.

– Bueno, yo invito la primera cerveza ¿Vamos?

– ¡Dale!

Fuimos al quiosco y compramos 2 latas de cerveza, en vez de quedarnos ahí nos fuimos para la plaza España, es más verde y tenemos más tranquilidad para charlar.

– Más vale que no cagonees.

– No me jodas Pericles, dame tiempo.

– ¿Cuánto tiempo queres? ¿Un año? ¿Dos? ¡Siempre lo mismo vos! Si sabes que le queres partir la boca ¡Hacelo cagón!

– No Pericles, a su tiempo.

– ¿Cómo has estado? Hace un montón que no nos vemos, desde que deje de trabajar en la bodega ¿Vos seguís?

– No, ya renuncie, me cansó el trabajo.

– ¿Seguís de novia?

– No, me decepcionaron sus actitudes, es muy difícil vivir con alguien.

– Sí, te re entiendo, es re complicado enamorarse, mas a esta edad, yo no sé si me gustaría estar con alguien ahora, porque me voy a Buenos Aires y no sé si estaría bueno estar con alguien tan lejos.

– Por ahí esta bueno enamorarse, el amor es muy lindo, a veces las distancias hacen que el amor se fortalezca.

– Sí, pero yo no lo haría, no por mí, a mí me encantaría, no lo haría por la chica, me sentiría egoísta.

– Está bien, pero decime ¿Estas saliendo con alguien?

– Oportunidades tengo, pero yo soy medio raro, no me gusta salir con alguien solo por coger, me gusta pasar un buen rato, y si pasa no me voy a negar.

– Sí, está bien como pensas, muchas veces no es cuestión de solo garchar, por ahí está bueno dormir con esa persona abrazados, no es necesario tener sexo.

Dale boludo, atina de una vez…

– No Pericles, no ahora, a su tiempo.

– ¡Siempre igual vos! Sabes que le queres dar un beso, dáselo, deja de cagonear.

– No te metas Pericles, déjame en paz.

Se terminó la cerveza y fuimos a comprar otra, pero ¿la volvemos a tomar en la misma plaza?, no, vamos a la plaza San Martin, no nos encerremos en un paisaje.

– Che, te queda bien el piercing que te hiciste, me gusta.

– ¿Enserio? Me lo hice por una locura, fui con mi hermana sin pensar en hacérmelo y me lo hice, fue medio loco.

– Y tenes algo distinto ¿Te teñiste el pelo?

– Sí, te diste cuenta, que se yo me hice mil cosas.

– Me gusta, te queda bien.

– ¿Viste que tengo razón? Sabes que si hubiera venido con una pulsera que no tenía te hubieras dado cuenta, sabes que te gusta ¿Por qué no se lo decís? No digo que le comas la boca…

– Porque no, no la quiero cagar, en una de esas nos estamos equivocando.

– No, no seas cagón…

– Dejame en paz Pericles.

– ¿Tenes algo para fumar?

– Acá no, tenemos que ir a la casa de mi vieja, me están creciendo las flores, cortamos unas y vemos qué onda, no creo que peguen.

– Bueno, dale.

Nos tomamos el bondi y llegamos a mi casa, justo cuando llegamos estaba saliendo mi vieja, así que nos quedamos solos.

– Es ahora, ¡Dale!

– No Pericles, ya te dije que no te metas, déjame en paz.

– Boludo, están solos, nadie se va a enterar.

– No Pericles, ya vas a tener tu momento para salir, ahora no.

– ¡Tenes gatos! Yo siempre quise, mi vieja no me dejaba.

– Sí, los quiero un motón ¿Vamos a probar las flores?

– Bueno, si no queda otra…

Traje la pipa y corte unas flores de la planta, fumamos pero no quedamos locos, es como que nos relajaron, así que nos quedamos en el patio tomando una cerveza y charlando, mi gata se subió a sus piernas y se quedó acariciándola.

– Tengo ganas este verano irme al sur en carpa, quiero aprovechar antes de irme a la armada, lo estoy pensando ¿Te gusta esa onda? Digo, la de ir al medio de la nada en carpa ¿Te pinta?

– Sí, es más, yo me fui de mochilera al sur, me encanta. Yo me fui con una amiga y la pasamos bomba.

– ¿Viste esa canoa? Tengo que ir a hacer lo que hizo mi viejo, Lago Espejo, Espejo Chico, Correntoso y Nahuel Huapi.

– ¿Posta hizo eso tu viejo? ¡Qué buena onda!

– Decile que queres invitarla, cantale la canción de la niña de la sonrisa, sabes que queres.

-No, a su tiempo, ya te dije.

– Que rico perfume que tenes.

– ¿Te gusta?

– Sí, me encanta.

– ¿Cómo no te va a gustar? Es el aroma que te dejaba cada vez que entraba a la oficina, déjate de joder, decile…

– ¡No! ¡Basta Pericles! ¡Ya vas a poder salir, ahora no, la vas a cagar!

Estuvimos un rato ahí y nos fuimos al centro, fuimos todo el viaje charlando de Charly, del indio, de La Renga… La espere a que se tomara el bondi y cuando se fue me dio un abrazo fuerte. Yo seguía luchando con Pericles, pero es difícil luchar contra uno mismo, ese es Pericles, mi pasión, mi locura y mis sueños. Muchas veces pienso si no seré yo la máscara.

Mi pregunta es ¿continuara?

WhatsAppShare

Comentarios

  1. tincho dice:

    fuck pericles, fuck, todo el tiempo me pasa la mismo con una amiga y la termino cagoneando por la mismas razones que se te pasan por la cabeza y me odio por eso

Opina

*