Un marco para la vida | Capítulo IV

1

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Lejos de molestarse Marcos comenzó a reír y a correr por la rambla, acompañando el ritmo de los ciudadanos del lugar, que la utilizaban como pista de atletismo, corrió y corrió. Necesitaba agotar energías, ordenar sus pensamientos. U olvidarlos, no se sabe bien porqué uno corre, solo se sabe qué..

“Al cruzar una frontera, se siente nostalgia por lo que quedó atrás y entusiasmo por lo que viene”.

Deambuló nuevamente por la ciudad hasta que entro a un bar de ambiente bastante espeso, tapado de humo de cigarros, tenía no más de seis mesas de madera. Esas viejitas, de bares de antaño, una barra del mismo estilo, y dos mesas de pool donde un grupo de jóvenes disputaban un partido.

Se sentó en la barra y ordeno uno tras otro. Tres, cuatro, seis vasos de wiski que finalmente se hicieron diez, y así fue cayendo la noche, Marcos ya sentía la pesadez en sus ojos y hombros.

De golpe sintió como una pequeña caricia recorría su espalda de arriba hacia abajo, ante esto Marcos no dudo en girar, tratando de controlar la electricidad que sentía en su cuerpo y casi como si la iluminaran luces celestiales, se encontró con la cara más linda del mundo.

– ¡Hola! ¿Cómo te va? ¿Todavía por acá?

– Lu… Lu…

– Si, Lupe, ¿qué haces todavía por acá? Le dijo mientras acercaba su rostro para darle un cálido beso en la mejilla.

– Si, si… por acá, ¿porqué me preguntas?

– Se nota que no sos del lugar… ¿Ahogando penas de amor?

– ¡Ja! No..no, no hay amores, si penas, pero comunes, ¿y vos qué haces?

– Vamos a la murga… ¿te acordás? Con mis amigas, vamos a buscar a unos chicos que están por allá, dijo, señalando al grupo de varones que estaban en las mesas de pool, y que recibían victoriosos a sus amigas.

– ¡Nos vemos! –Beso dulcemente el rostro de Marcos, que se quedó estupefacto y la siguió con la mirada hasta que la vio llegar con sus amigos.

Marcos se hundió en su vaso nuevamente, sin perder de vista como su hielo carecía de firmeza y se fusionaba con la bebida.

Al cabo de unos instantes vio interrumpida su calma por unos gritos que venían desde el otro lado de la barra, el grupo de amigos de Lupe ya se había ido, no supo en qué momento, pero al final de la barra se hallaba una mujer que estaba siendo increpada por un joven como de su edad, pero de mayor contextura física, Marcos trataba de enfocar su mirada, para poder entender mejor la situación pero el wiski no se lo permitía, en un momento determinado la chica intenta huir de su opresor, pero fue sostenida rápidamente por él de manera firme, dicha situación logró incomodar a Marcos aún más, por lo que intento esbozar unas palabras que nunca salieron de su boca, y el forcejeo se vio debilitado. De pronto el joven le propinó un golpe en el rostro a la chica, con la intención de que detuviera sus intentos de escapar, esto hizo que su rostro girara rápidamente por lo que su cabello dejo al descubierto sus hermosas facciones.

– ¡¡¡LUPEEEE!!! –Gritó Marcos y salió disparado como una bala, haciendo uso de sus años de Rugby, tackleó a su oponente, que lo superaba en tamaño, hasta derribarlo unos cuantos metros más allá de la barra; El intercambio de rudeza entre los dos era intenso y a cada golpe recibido, Marcos propinaba uno propio, hasta que finalmente logró dar una última estocada derribando a su oponente.

– ¡Dejalo! ¡Salí de acá! – Increpó el dueño del lugar, con medio bastón de pool en las manos.

Marcos solo atinó a intentar levantarse para seguir dando batalla, cuando Lupe lo agarró de la mano y lo llevó hasta la salida, comenzaron a correr en dirección a la plaza de la ciudad donde el sonido de las murgas era cada vez más intenso.

– Es mí ex novio, es un imbécil… te imaginarás porque lo deje. ¡Gracias! ¿Vos estás bien?

– Si, estoy bien, ¿y vos? ¿A dónde vamos? ¿Porqué corremos?

– Estoy bien, gracias a vos, mi salvador, no se ni tú nombre, y vamos a la murga.

Marcos dudo un instante y casi sin quererlo salió de sus labios su nombre.. “me llamo Ángel”..

– ¡Angelito! ¡Qué lindo! Mi ángel de la guarda, gracias. Y de golpe, beso en la boca a Marcos (Angelito a partir de ahora).

Él solo atino a devolver el beso, y a no parar de correr.

– Vamos a la murga a ser felices. Porque eso es la murga, felicidad… ¡ahora y siempre! –Gritaba Lupe entre el llanto y la risa, mientras entonaba una canción.

Al llegar a la plaza era incontable la cantidad de gente que había, de distintas edades, todos vestidos para la ocasión con trajes de distintos colores que los identificaban según la murga a la que pertenecían.

– ¡Lupe! ¡Lupe! ¡¡Negraaaaa!! Gritaban las amigas

Lupe arrastro a Angelito a los tirones, de la mano, como lo había hecho desde que salieron del bar, hasta llegar donde estaba el grupo que ya se movía al son de la música murguera.

– ¡Negra! ¿Y este quién es?

– Él es Angelito, mi ángel de la guarda, lo tomó del rostro y lo besó, apasionadamente.

Ángel quedó a merced de los encantos de Lupe, que ya bailaba a la par de sus amigas, pero sin despegar los labios de su eterno salvador.

Así estuvieron horas bailando y bailando, al son de las distintas murgas que iban desfilando por el lugar, basándose en cada ocasión posible, sus besos solo se veían superados en los momentos en que Lupe le enseñaba malabares a su amado.

Los dos bailaban lentamente entrelazados el uno al otro, y se miraban fijamente, contemplándose, sin emitir sonido; Llenos de murga, lágrimas, sudor, risas, bebidas de distintos sabores que los acompañaron hasta que la plaza comenzó a quedar desierta, y la luz del día hacía lo propio, espantando a los pocos que quedaban dando vueltas por ahí.

– ¡¡Negra!! ¡¡Nos vemos en el ensayo!! – Gritaban las últimas amistades de Lupe mientras se alejaban.

Cuando ella giró, despegando su cuerpo de Angelito, para iniciar la marcha, fue atraída por las manos de su amante, que tomándola con firmeza y dulzura de la cintura, le susurró al oído…

– Sos la cosa más linda que me trajo la vida. – Y sellaron sus vidas para siempre, con un beso interminable.

FIN

PD: Esta historia está basada en hechos reales.

PD2: El Contador Ramírez selló el trato de la firma con el estudio Machada – Rodríguez & Asociados.

PD3: El Dr. Marcos Ángel De Petri Aristizabal, tiene paradero desconocido hasta el día de hoy.

PD4: Angelito y Lupe administran un garito y bailan por las noches en una murga, que ellos mismos fundaron, es conocida como “La Negra Murguera”.

Escrito por Mauricio Gregurak para la sección:

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Comentarios

  1. Lu dice:

    me encantó la historia!!! es el mismo escritor de extraña soledad, no? si es así ha mejorado un montonazo y me encantaría seguir leyendolo. =)

  2. Alejandra dice:

    Yo tambien quiero mas historias…..

  3. Alejandra dice:

    Gracias!!!

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