Trabajo, resaca y desgracia

A mí siempre me pasa lo mismo, me dicen “¿vamos a escabiar?” y arranco a la primera patada, como moto nueva. Y el tema no es escabiar en el momento, el tema es la resaca del día después, y lo peor es si tenes que ir a laburar.

Bueno, eso mismo me paso a mí. Todo paso la tarde de un fin de semana largo, yo por ese entonces trabajaba de guía en una bodega en Agrelo y siempre salía de laburar tarde, tipo 20 o 21. En una de esas me llama el Palangana, un amigo que vive en Lujan.

– He gordo manija, ¿Cómo va mi hermano?

– Que haces Palangana, acá estoy, laburando todavía…

– Que pija, ¿y te falta mucho?

– No, ya salgo – por que dije eso, la concha de mi madrina.

– Bueno, venite a mi casa y nos clavamos un asado con el Cara e’ jaula y el Bebedero e’ pollo, – le decimos así por que tiene “cara con balcón” incluido – de ahí nos vamos a tirar unos pasos ¿te pinta?

– Y sí, pero la cagada es que tengo que entrar mañana a las 9 a laburar…

– ¡No importa mi hermano! Te quedas acá en mi casa, no seas tan cagón, yo te presto ropa.

– Bueno, dale la concha de tu hermana ¡siempre me convences Palangana hijo de puta!

Y así fue, llegue y estaba el Cara con una jarra gigante de fernet terminando el asado y el Bebedero se estaba preparando alta mayonesa casera para los choris.

Me senté, prendí un pucho y el Palangana se abrió el primero de 8 porrones, saqué de la galera un mágico pitillo y de ahí en adelante solo me acuerdo que estaba entrando a un boliche (no sé cuál) y que me compré una botella de ron. ¡Que pedo divino que me agarre!

Me levanté al otro día como a las 7:30 en un estado lamentable, me dolía todo… Fui a la cocina, me preparé un café (así la confianza que tengo con el vago), me llamé un remis y me fui a laburar.

– Hola buen día señor.

– Buen día – me dice el remisero.

– A la calle Cobos y ruta 7.

– ¿Vas a laburar? – me pregunto mientras me sacaba el saco.

– Si ¿Por qué?

– Toma, comete este caramelo, destilas olor a alcohol hijo de puta.

Así empezó mi día…

Llegué y entré a la oficina, me vio mi compañera y me hizo el aguante hasta las 10, tenía una visita a esa misma hora en inglés, yo hablaba en arameo con la resaca que tenía. La convencí de que iba a poder y que estaba bien. Salí para la visita con un grupo de 10 personas.

Uno cuando tiene resaca siempre tiene ganas de cagar, y dependiendo de la cantidad de fernet que tomaste es el color y la consistencia, puede ser duro y negro o más negro y líquido, bueno… el último.

Tenía unas ganas de ir al baño que me moría y lo peor de todo es que parece que le había agarrado alergia al trabajo porque entré a estornudar como un condenado. Era una bomba de tiempo.

Fue justo al final de la visita, no hubo tiempo ni para que me dijeran salud… pegué un estornudo monumental y empecé a sentir como el chimichurri se me corría por los tobillos, era como sentir barro podrido en mi calzoncillo.

– Paula, te dejo a los turistas tengo que ir al baño.

– ¿Estas bien Pericles? Estas caminando como un pingüino.

– Cuando termines la degustación andate a la oficina por favor.

– Dale…

Entré al baño de la oficina y vi la escena del crimen, parecía el pantano de la película Laberinto, con un olor 15 veces más desagradable, me saque el calzón y lo entre a lavar. Pasaron unos diez minutos y entró mi compañera.

– ¿Pericles a dónde estás?

– En el baño Paula, ocurrió una desgracia…

No bien a la muy hija de puta se le ocurrió abrir la puerta, preocupada. Solo escuche algo que no me voy a olvidar jamás…

-¡Te cagaste encima borracho pelotudo! – Seguido de aproximadamente una hora de risa y llantos.

Lo peor de todo es que la muy maldita se encargó de contarles a todos mis compañeros que se olvidaron de cagarse de risa como a las 2 semanas, estaba colorado como huevo recién rascado, que vergüenza por dios.

Y desde ese día aprendí una preciosa lección: me voy a tener que meter un corcho en el culo cuando labure con resaca, porque no aprendí nada (A las 2 semanas me olvidé y volví a caer con resaca al laburo… y nuevamente embarré zolcillonca).

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