Si van a elegir al guía de los católicos del mundo ¿Por qué no podemos elegir a nuestro Papalotudo?

Habemus Papalotudo: en búsqueda del santo pontífice

Te quise más de lo imaginable, por eso no hago ni preguntas ni cuestionamientos. Mis últimas líneas fueron muchas gracias y hasta luego y perdón por la tristeza… Siempre sostuve que existen todo tipo de mujeres, las hay solo lindas, otras que son muy inteligentes, tantas otras interesantes. Pero con ella había algo exquisitamente perturbador. […]

Una canción de despedida

El ego en sí mismo puede ser interpretado desde varias perspectivas, dado que, sin ser necesariamente un término análogo, se han distinguido diferentes realidades con él. Primero y principal debemos aclarar que es la traducción latina y el origen del término “yo”. También lo podemos analizar desde el punto de vista de la estima que […]

Ego

En estos días de estupidez crónica, replantearse la propia existencia pareciera hasta necesario, para no sucumbir ante los imperativos sociales de rito. Nunca fui un convencido de la masificación, ni de los contenidos empaquetados. El hecho de sentirse una oveja más del rebaño es un poco vilipendiante para el propio carácter del ser humano, único […]

La imposibilidad del Marketing

La mañana, presurosa, llegó antes de lo pensado. Pocas horas de sueño, un siete en el corazón y la mirada perdida en el horizonte. Afuera estaba nublado y sospecho que adentro también. El sabor amargo del adiós inesperado, un mar de dudas donde descansan los recuerdos y esa canción que seguiría sonando una vez más. […]

El adiós a mi musa

Siempre gusto de comenzar mis escritos citando alguna frase célebre relacionada con el tópico en análisis. Y la elección para esta nota es un proverbio chino que describe el principio del fin del miedo y, al mismo tiempo, bien puede ser la conclusión de él. El mentado adagio expresa: “El que teme sufrir, ya sufre […]

El miedo al miedo

 “La venganza es un plato que se sirve frío”, rezaba el popular latiguillo galo. Como ésta, hay miles de frases que describen las distintas aristas de la venganza, ya sea justificándola o incriminándola. Entiendo que la virtud no tiene lugar entre estas líneas tan filosas, pero también creo que habrá que darle terreno a la […]

Némesis (venganza)

Como otrora rezara la popular frase que comparte cartel con el título de la nota, la vanidad es sin lugar a dudas el pecado preferido del “diablo” (al que le sirva la versión figurativa de la dualidad necesaria, óbice insuperable de la existencia en contrapunto de la exégesis animada del bien) y esto es así […]

Vanidad: mi pecado favorito

Potestad, Potencia, Posibilidad, Capacidad o facultad de ejecutar una acción. Querer es poder: Tantas acepciones se le pueden endilgar a esa frase latiguilla y salida de los primitivos libretos de autoayuda. Si uno es un seguidor de las letras romances podrá decodificar esa máxima, como que el querer a una persona, nos otorga potestades. Otros […]

El poder del poder

Corren esos días soeces, en que nos apura el trago la vida, vamos rumbo al abismo y contentos nos miramos y nos retratamos haciéndolo. Esta premisa se ha repetido infinitamente durante lustros, centurias y milenios. Antes pintaban cuadros, ahora sacamos fotos. Es un mal propio del hombre en sociedad. Nos enorgullecemos de nuestra propia involución […]

Sociedad y Contrapunto

Cidio era un tipo tranquilo, de pocas palabras, generalmente trataba de pasar desapercibido en las grandes reuniones. Solía leer mucho y gustaba de inventar castillos en los aires. Vivía un mundo paralelo de fantasías, donde albergaba sus más caros tesoros. De gesto adusto, paso cansino y  mirada extraviada, se escondía tras un par de grandes […]

Cidio y Su

Bairoletto

¿Cambiar por alguien, cambiar por algo?  La gente no cambia. A veces evoluciona en sus pensamientos, modifica sus costumbres, altera su comportamiento; pero en esencia la gente NO CAMBIA. Y eso creo que es auspicioso. Es mas, entiendo que se trata de la quintaesencia misma de la humildad sociológica. La invitación. Mucha gente a través […]

La gente no cambia